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Entrado el siglo XXI, la nueva historiografía sobre la arquitectura moderna producida en la Argentina del siglo XX ha propiciado una reinterpretación respecto de la narrativa canónica. Durante mucho tiempo, esta arquitectura fue considerada una versión degradada o un reflejo opaco de la "gran" arquitectura heredada del Movimiento Moderno europeo.Si bien existen numerosas obras reconocidas historiográficamente como ejemplos de la arquitectura moderna "de Buenos Aires", una mirada crítica revela que muchas de ellas no han recibido el mismo reconocimiento fuera del núcleo urbano porteño. Esto ha contri-buido, en cierta medida, a silenciar al más amplio "universo bonaerense". En este contexto, numerosas construcciones emergen como mudos testigos de una "modernidad perifé-rica": obras dispersas en publicaciones especializadas, pero apenas visibles en el relato dominante.Estas edificaciones representan una historia cultural y arquitectónica que, en gran parte, ha permanecido desconocida o incluso desatendida. En otras palabras, constituyen una porción de nuestra memoria colectiva que nunca nos fue enseñada.La arquitectura moderna comienza a desarrollarse en estas latitudes a partir de la visita de Le Corbusier en 1929, y cobra impulso masivo en la inmediata posguerra, momento en que empieza a incorporar una revisión crítica con raíces locales. Entre 1965 y 1975 se destaca particularmente la llamada “corriente casablanquista”.En el plano internacional, la demolición del conjunto habitacional de Pruitt-Igoe en St. Louis (EE. UU.), y la posterior demonización posmoderna liderada por Charles Jencks, marcaron simbólicamente la "muerte" de la arquitectura moderna el 16 de marzo de 1972. No obstante, desde una perspectiva territorial y situada, proponemos el año 1979 como cierre de una etapa en el contexto argentino. Esta afirmación se basa en el impacto genera-do por la concesión del primer premio en el concurso para el Teatro Argentino de La Plata: un hito de hormigón armado que refleja un cambio de paradigma en el campo proyectual, caracterizado por el pasaje de la "arquitectura objeto" a la "arquitectura-ciudad".Caracterizada esta periodización (1929-1979), el presente escrito se enfoca en la casa-atelier Paternosto como un emergente de la cultura arquitectónica de los años sesenta. Este caso de estudio se analiza en función de sus búsquedas expresivas, su innovación formal y su lenguaje matérico renovador. La investigación se desarrolla mediante una metodología de análisis histórico, con el fin de ejercer una labor crítica y operativa propia del historiador de la arquitectura: evaluar si una obra, como esta o cualquier otra, posee valor patrimonial, para así fundamentar su eventual protección, conservación o restauración frente al deterioro.La casa-atelier Paternosto: Síntesis moderna del patrimonio local1Martín Carranza(*) Fecha de recepción: febrero 2025 Fecha de aceptación: abril 2025 |
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